peso

En Mundo Válido no solo buscamos mejorar los hábitos alimentarios, también tratamos de concienciar a nuestros/as pacientes de que lo que nos indica la báscula no es tan importante como parece.

Previamente ya hablamos de por qué no es conveniente perder peso de forma rápida y “casi milagrosa”, tal y como se sugiere en muchos anuncios, o ganchos, publicitarios. No vamos a repetir lo dicho anteriormente desde Mundo Válido, pero conviene recordar que una pérdida de peso saludable no debería ser superior a un kilo por semana porque se corre más riesgo de perder masa muscular y favorecer el temido “efecto rebote”.

No son pocas las personas que acuden a las consultas de dietética y nutrición con un objetivo poco realista, principalmente por culpa de esos reclamos publicitarios mencionados anteriormente.

Insistimos en que las pérdidas rápidas de peso conllevan una pérdida de masa muscular; ni siquiera ingiriendo mucha proteína se consigue mantener la masa muscular cuando se está perdiendo mucho peso en poco tiempo, porque en estos casos la pérdida de masa muscular está más relacionada con la falta de energía que con la proteína de la dieta. La pregunta es ¿se puede perder grasa sin perder masa muscular? veamos unos resultados de una paciente real:

 

Mujer – 31 años – Trabajadora y madre

9 de marzo à 23 de marzo à 6 de abril:

  • -2,5 kilos de peso
  • -3,3 kilos de masa grasa*
  • +1 kilo de masa muscular*

1

* ISAK nivel I (perfil restringido)

Como se puede ver en estos resultados, la pérdida de peso puede que no parezca muy alta a simple vista (2,5 kg en 4 semanas), sin embargo se observa que toda esa pérdida de peso ha sido a costa del tejido graso. No se ha perdido nada de masa muscular, de hecho se aprecia un ligero aumento de la misma.

Con pérdidas de peso como esta, en torno a los 600 gramos por semana y manteniendo intacta la masa muscular, se pueden conseguir muy buenos resultados a medio y largo plazo, disminuyendo la probabilidad de sufrir el temido “efecto rebote” y con un tipo de alimentación sostenible de por vida, sin grandes sacrificios, sin sufrir y sin poner fecha de caducidad a la dieta, porque el objetivo final de aprender a alimentarse con salud es no tener que volver a “hacer dieta” nunca más.

 

Por otro lado, en el mundo del deporte, a veces, se dan situaciones contradictorias: ¿Es posible que un deportista que necesita mantener la grasa a raya pueda mejorar su composición corporal ganando peso? la respuesta es sí. Veamos otro ejemplo real:

 

Hombre – 18 años – Futbolista

5 de enero à 24 de marzo:

  • +1 kilo de peso
  • +1 kilo de masa muscular*
  • Ligera reducción de masa grasa*

2

* ISAK nivel I (perfil restringido)

 

En este caso partíamos de una composición corporal buena, con un buen índice de masa grasa y bastante masa muscular. Observamos un aumento de 1 kilo de peso en once semanas. Según la báscula podría ser un mal resultado pero, teniendo en cuenta que el aumento de peso en este intervalo de tiempo se debe únicamente al aumento de la masa muscular (incluso ha habido una ligera pérdida de grasa),podemos decir que se trata de una buena evolución y de un factor positivo de cara a un mejor rendimiento en el terreno de juego.

 

Conclusión: la báscula nos puede jugar una mala pasada porque no nos proporciona la suficiente información y puede dar lugar a confusión. Cuando nos subamos a ella debemos ser conscientes de que nos va a indicar el peso total, sin distinguir entre musculatura, grasa, líquido, órganos, esqueleto, etc.

 

Juan Antonio, dietista-nutricionista